Eclipse total…pero del amor! 

Yo soy lo que se conoce como un moon child... A mí la luna, ¡sí me afecta! A Dios gracias no me salen pelos ni aúllo como una desquiciada, pero emocionalmente sí me afecta. 

Si enfoco mis memorias en los episodios de mi vida que van relacionados con un eclipse, se me viene a la mente el que sucedió en 1991, hasta me acuerdo como andaba vestida ese día y que estaba estrenando novio…Y mucho antes que ese, mi primer beso.

Estoy en el baile de coronación del cole bailando “Total Eclipse of the Heart” de Bonnie Tyler con el wila que me gustaba. Uno en esa época bailaba con los brazos en el hombro del pretendiente estiradititicos y balanceándose de lado a lado pero, a pesar de la distancia, en el momento de la primera bocanada de “niebla” ¡ZUACATA! Me dieron mi primer beso. 

Todo iba bien hasta que Bonnie Tyler cantó   “Turn around, bright eyes” y en ese momento, como si fuera salido del guion escrito para una película de suspenso, la niebla había desaparecido de repente, me tocaron detrás del hombro e hice contacto visual con los ojos más azules que existen en el mundo mundial, mientras escuché un “Ana Eugenia, al carro, ya vamos para la casa”… Era mi papá… Nunca se me va a olvidar ese beso, ¡Aunque la vida me ha dado otros más memorables y sin papá incluido! 

 La luna me pone en un mood de amor terriblemente intenso. Igual soy una enamorada del amor sin remedio, de hecho yo hubiese sido la actriz de telenovela perfecta, de esas que se enamoran, se ponen para que les den, les rompen el corazón, lo repiten doscientas veces pero no pierden la fe y ahí siguen resistiendo, hasta que son felices con el bombón millonario heredero del imperio de las telecomunicaciones.

En estos momentos, donde la luna me mueve el piso y me da por el amor, es que me doy cuenta que no tengo cura, por las siguientes ocho razones es que soy la principal creyente en el amor:

 1- El amor y la felicidad

Si uno ama a otra persona siempre estará feliz. El simple hecho de hacer feliz a otra persona nos da un sentimiento de satisfacción interno maravilloso. La felicidad de la otra persona es esencial para la de uno cuando se está enamorado, -y como vida solo tenemos una-, tenemos que descubrir lo que nos haga felices y estar con quien nos haga sonreír.

2- El amor y la gratitud

Hay veces en que uno le da gracias a Dios, a la vida, al Universo, por tener en la vida a una persona a quien poder amar. Otras veces da las mismas gracias, pero porque esa persona ya no está en nuestras vidas. Yo prefiero la primera, con esa me quedo. Si puedo agradecer por una persona es porque me siento dichosa y no sabría que hacer sin ella. La gratitud por sentir amor nos ayuda a tener el alma en paz.

3- El amor y el aprendizaje

Esto es súper importante. No porque te hayan hecho daño o tengás una relación de esas de terror significa que siempre va a ser así. La humanidad ha perdido en dar ese “beneficio de la duda” y entonces, mejor “lo trato a la patada” y no muestro mis emociones para evitar salir herido. Eso está mal, si una persona nos demuestra que es diferente hay que tener la confianza de creer… ¿Para qué cerrarnos y vivir con pasado? Si no hemos superado una mala experiencia, entonces trabajemos en ello y que mejor medicina que hacerlo cuando aparece alguien bueno, transparente, cariñoso… ¿Vas a dejar pasar una buena oportunidad solo por vivir con esas dudas y temores sembrados por alguna mala experiencia? Créanme que esto lo digo con conocimiento de causa, pero salí adelante y seguí amando…seguí siendo feliz.

 4- El amor y la empatía

Simplemente no podemos hacer lo que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros, “La Regla de Oro”. Si vamos a hacer sentir mal a esa persona, mejor primero ahoguémonos con un maní, pero no lo hagamos. Romper un corazón no es una hipérbole, es saber que ni la producción anual de pañuelos Kleenex va a servir para consolarnos, es saber que no existe una cinta adhesiva tipo duct tape para el corazón, es jugar con el autoestima de esa persona… ¿Sos tan valiente como para hacerlo?

 5- El amor y el perdón 

Relacionado con el punto anterior, no somos perfectos y a veces “la cagamos” como se dice vulgarmente. En ese sentido hay que ser lo suficientemente humildes para reconocer y solicitar el perdón. Nada cuesta decir “lo siento”. Un verdadero “perdón”salido del corazón se agradece más que un “voy a esperar que se le pase”. Porque cuando pedimos perdón y nos perdonan se pone un cierre, cuando no lo hacemos, el resentimiento queda latente, dando pie para futuros reclamos y grandes reproches.

6- El amor y la libertad

¿Es el amor una emoción o es una elección? La discusión eterna. Para mí tienen una pizca de los dos. Uno se siente “diferente” cuando ama a alguien, pero también elige amarlo con detalles, palabras y hechos. Si uno está en una relación porque “diay es lo que me tocó” o “que pereza echarme ese pleito”, eso es miedo, es estar en una zona de confort, el bienestar a costa de la felicidad y el miedo, pero no, no es amor. La libertad de ser quienes somos solo la da el amor, esa libertad es poder seguir siendo “yo” al mismo tiempo que somos “nosotros”. 

 7- El amor y la estupidez 

Yo me pongo estúpida. ¡Parezco de cole! Amo los detalles, mensajitos, cartas, regalos y me encantan las “mariposas en la panza” ¡Eso no se debe perder! Muchas veces el ego nos ataca y nos dice “bajale la intensidad, no vaya a ser que se le suba a la cabeza que estás loco por el o ella”. Ponemos una barrera y al carajo los detalles. O peor aun, ya que le conquisté, ahora me duermo en mis laureles; entonces caemos en la rutina y por inercia se acaba el amor. 

Ahora, ¡esas cosas se sienten! No se fuerzan y en algunos fluye al natural. En cambio para otros lo mejor que les sale es decir un “¿Cómo estuvo tu día?” Pero sea cómo sea, no perdamos ese toque de ingenuidad por la persona amada.

 8- El amor y el destino

 Todo lo que es para uno, llegará directito a uno naturalmente… Lo que está escrito está. Me encanta la leyenda del “Hilo rojo del destino” Esta es una leyenda japonesa que cuenta que las personas predestinadas a estar juntas se encuentran unidas por un hilo rojo atado al dedo meñique (pues la arteria unlar conecta al corazón con el dedo meñique) y que ese hilo puede enredarse o estirarse pero nunca, nunca romperse… ¿Ahora ven porque les digo que el amor es maravilloso?

Por eso, retener a alguien a la fuerza o resistirse a un amor no sirve para nada, eventualmente todos terminamos con quien deberíamos estar… Si ya lo están yeiiii! Y si no ánimo, en algún momento, ¡a todos les llegará el amor!

 Pero lo más importante es que no se puede sentir amor por alguien, si antes no nos amamos a nosotros mismos. Somos el reflejo de lo que atraemos: Escuchen música que inspire al amor, lean mucho sobre el amor y las relaciones, no se avergüencen de dar amor. Siempre reciban amor así como reciben el aire que respiran y que, ¡el eclipse de hoy nos vuelva a todos locos de amor!

¿Están de acuerdo conmigo?  ¡Espero tus opiniones y experiencias! 

Y si pensás que mi narración puede ayudar e inspirar a más personas, por favor, nada te cuesta compartirla. Yo más que feliz de ayudar.

 ¡Ah! Y si te gustó la historia, no te olvidés de darle un “me gusta” y si no lo has hecho, también dale otro “me gusta” a esta página para que me puedas seguir leyendo.


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10 Replies to “Eclipse total…pero del amor! ”

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