La Barbie tuvo perritos.

Teníamos 5 años de edad.  Nos conocimos en el parque de Rohrmoser mientras montábamos en bicicleta. Con vestido y con zapatos de charol, ambas peinadas con dos colas a los lados sujetadas por lazos gigantes… Éramos algo así como las Princess Tomboys. 

Hicimos click de inmediato y así pasamos jugando la tarde entera. Ese día cuando nos sentamos a descansar entre las cosas que nos contamos ella me dijo: – “Es que la Barbie tuvo perritos” … Yo le dije: “No, las Barbies no pueden tener perritos” y ella insistía que sí. Al llegar a mi casa esa noche, le pregunté a mi mamá y me dio la razón… Cierto, las Barbies no pueden tener perritos.

 Al día siguiente cuando la vi, lo primero que le dije fue que mi mamá me había dicho que las Barbies no podían tener perritos… Ella me confesó que su perrita se llamaba “La Barbie”… Desde ese día ella se convirtió en mi helado de vainilla… Hasta la fecha.

Tuvimos la suerte de estar en la misma escuela, en el mismo colegio, de ser vecinas y la vida se encargó de hacernos hermanas del alma hasta el día de hoy.

 ¿Porqué es mi helado de vainilla?

 Mi hermano Miguel y yo manejamos una teoría de que los amigos son como los sabores de los helados y he aquí el porqué:

 Uno tiene amigos de toda la vida, incondicionales, siempre presentes en las buenas y las malas. Esos son los sabores tradicionales como vainilla, chocolate y fresa. ¡Son los mejores! Uno puede explorar “otros sabores”, pero cuando se trata de confidencias, celebraciones, largas conversaciones telefónicas, compartir buenas noticias y hasta llorar porque nos rompieron el corazón, es a ellos a los que recurrimos primero.

En segundo lugar están los amigos que la vida nos va dando. Son más contemporáneos como un helado de granizado o de dulce de leche. Esos que, si bien es cierto no conocemos desde pequeños, se van uniendo a nuestras vidas y pasan a formar parte de nosotros. Los conocemos en la universidad, en el trabajo, en las actividades de nuestros hijos. Ellos a pesar de no ser vainilla pura, son como si lo fueran y se convierten en claves en nuestras vidas compartiéndo status con los sabores tradicionales.

Hay otros amigos a quienes uno casi nunca ve, pero sabe que siempre están ahí. Esos vendrían a ser algo así como caramelo, pistacho y choco-almendras. Son amigos que son súper cercanos, por eso tienen una base de sabor tradicional; pero se fueron a vivir a otro país, crecieron con intereses diferentes a los de uno o bien, tienen otras prioridades en la vida… Pero basta que uno los necesite,  ¡y ahí están!

 No puede faltar el “sabor adquirido” que son esos amigos que tienen sus “mates”, pero uno los llega a querer porque tienen más cosas buenas que malas… Algo similar al ron con pasas y naranja-piña. Este es el amigo intenso, el trágico, el dramático, el sarcástico, el que tiene ese rasgo de personalidad híperdominante en algo, ¡pero qué al final también lo llegamos a querer jajajaja!

 Y por supuesto… ¡El sabor del mes! Es ese amigo con quien nos encamotamos un período de tiempo que puede ser un mes y hasta tres meses máximo y hacemos todo con él. Es una relación muy intensa por la cual dejamos medio olvidados a los vainillas, fresas y chocolates de nuestras vidas y solo queremos andar con este: el helado con sabor a algodón de azúcar o chicle. 

A los vainillas, fresas y chocolates no les hace mucha gracia porque solo hablamos de él y lo vemos como el ser más cool del planeta. Este es un gusto súper particular, porque tiene el potencial de convertirse en sabor tradicional o bajar a categoría “fresa maracuyá” y nunca más volverlo a ver. 

Sea como sea, ¡yo sin mis fresas, vainillas, chocolates, ron con pasas, pistachos, choco-almendras, dulce de leche y algodones de azúcar no vivo! Los fresa-maracuyá esos sí, ¡están mejor de lejitos, en el fondo de la refri!

 ¿Compartís esta analogía conmigo? 

¡Etiquetá a tus amigos y por favor les asignás un sabor! Eso sí, ¡cuidadito con etiquetar a alguien con un sabor algo así como aguacate-papaya ya que sería peor que un fresa-maracuyá y qué tortón!

 ¡Ah! Y si te gustó la historia, no te olvidés de darle un “me gusta” y si no lo has hecho, también dale otro “me gusta” a esta página para que me puedas seguir leyendo.

Mis tennis súper cool son Superga de @Pink Puka y los consiguís en @Apartado Creativo en tantos colores como sabores de helado hay: taupe, military green, blue iris, navy blue, ultramarine, yellow, red, vino, dusty rose, white, black, gris claro y oscuro.

18 Replies to “La Barbie tuvo perritos.”

  1. Divinooooooo!!! Me fascinó y me identifico cien por ciento! Yo también tengo mis helados preferidosy diversos! Y a mis helados de vainilla Laura y Catia no los cambio por ningún sabor!!

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