Porqué yo solo puedo ser Princesa y no Reina.

Cuando estaba chiquitica no me perdía Los Ángeles de Charlie. 

Semana tras semana, esperaba que fuera martes, a las siete de la noche, para sentarme a ver a Farrah Fawcett y sus amiguis. Con libreta en mano apuntaba desde como andaba vestida en ese capítulo, hasta las frases que decía. Lo mejor era cuando la veía correr y se le movía el pelo…yo sentía que me moría. 

A partir de ahí, yo quería ser investigadora privada y hacía que mi mamá me “enrulara” todas las noches para, al llegar de la escuela, vestirme de acuerdo a mis apuntes y salir a investigar por el barrio cuanta cosa me pareciera sospechosa con mis amiga Ivana que era Kelly y Adriana que era Sabrina Duncan.

Ya más grande me creía Jem, de Jem & the Holograms. Creo que de esta fue de la que más me quedó algo: no soy agente del OIJ como investigadora privada, pero sigo siendo cantante frustrada, tengo un arete de estrella que cuando lo veo me río diciéndole “Sinergy, conviérteme” y todavía veo a ver como me logro teñir mechones de pelo rosados.

Sin embargo desde chiquitica tuve claro que mi ejemplo a seguir era, es y será mi mamá. De ahí que creo en la importancia de que, para poder ser una mejor persona, todos deberíamos escoger bien a nuestros mentores de vida, esas personas a quienes admiramos y de quienes podemos aprender cómo manejar las diferentes situaciones que la vida nos va presentando. 

De mi mamá aprendí a ser Resilente, a tener esa capacidad de adaptarme positivamente a situaciones adversas.

De ir un paso más allá por más negro que esté el panorama y sacar provecho de las situaciones para aprender y crecer como persona.

Aprendí que no existe una vida dura, sino momentos amargos y que siempre después de la tormenta llega la calma. 

Que la vida es tan dura como la queramos ver y tan hermosa como la queramos transformar.

Aprendí a autoconocerme. Cuando sabemos cuales son nuestras fortalezas y debilidades nuestro poder sale de potenciar y usar a nuestro favor estas habilidades para superar cualquier reto que se nos presente.

Aprendí a no juzgar. Todos tenemos techo de vidrio y de nuevo “caras vemos, corazones no sabemos”. Ella, mi mamá, por más dura que la esté pasando, siempre anda impecable, sonriente, amable… ahí rompe cualquier esquema de que no importa lo que proyecte una persona, no sabemos lo que está sucediendo en su vida y que la actitud hace la diferencia. 

Aprendí que siempre tenemos una oportunidad de aprender. Obviamente hay días de desesperación y tristeza pero siempre sucede ese “click” en donde mi mamá me ha enseñado a ver los aprendizajes de cada situación, que las situaciones duras no son eternas y que todo depende de como se reaccione ante la vida.

Me ha enseñado a llevar la vida un día a la vez. Sin culpas del pasado y con poca ansiedad del futuro. Esa ansiedad no la domino muy bien, pero como decía un gran amigo mío “ no hay que desvestirse dentro del taxi” y es lo que trato de dominar hoy por hoy. 

Sin embargo, si tengo claro que me tengo que enfocar en el presente y que no debo de perder nunca el asombro por la vida.

Aprendí a ser flexible y explotar mi creatividad ante los cambios. Nada es eterno. Cuando hay un cambio de plan como quien dice “ajuste velas” y cambie de dirección. 

Si me rompieron el plato, no trato de pegarlo y remendarlo, busco que hacer con los pedazos rotos y que de ello salga algo maravilloso. 

Aprendí a tener compasión y ayudar a los demás. Me conmueve lo que sucede a mi alrededor por más que ella me crió dentro de una “burbujita de cristal” Ahí a través del vidrio de esa burbujita, me enseñó a ser humilde, a tener empatía por las personas, a no creerme más de lo que soy. A mover cielo y tierra si es necesario en contra de la injusticia y a sentir el dolor de mi prójimo como si fuera mío.

 Hoy puedo decir que gracias a eso no distingo personas por lo que tienen sino por lo que son, porque mi mamá me enseñó a ver con los ojos del alma.

Aprendí a andar siempre muerta de la risa no importa la cruz que esté cargando por dentro. Así, por más destruida que esté por dentro, la actitud ayuda a que sea más fácil y rápido salir adelante.

 Siempre con una sonrisa se puede salir adelante.

Soy capaz de burlarme de mis problemas y la sonrisa es mi mayor aliada cuando de mantenerme optimista se trata. Yo apuesto a que nadie de los que conocen a mi mamá, conoce a fondo lo duros que han sido muchos de los momentos que mami ha pasado o sentido y yo…voy por el mismo camino: primero muerta que sencilla.

Entonces no sé cocinar tan bien como ella- de hecho no cocino nada- o tender una cama perfecta como ella lo hace. Tampoco mi fuerte es servir una mesa como de Palacio Real o verme espectacular desde las 7:30am. No tengo su puntería con la famosa “pantufla boomerang” con que nos encarrilaba a mis hermanos y a mí y ni parecido me queda un remiendo en una media.

 Pero de mi mamita, a quien con este post le celebro sus 80 años recién cumplidos, aprendí cosas que me han servido para tener una vida imperfectamente feliz.

 Hoy por hoy tengo claro que, por más que lo intente, mientras ella exista yo podré ser solo una Princesa, porque ella es la Reina absoluta de mi vida. “Long live the Queen”❤️

Gracias Kari Perez de Agua Dulce Costa Rica por nuestras maravillosas chaquetas de ¡Princess y Queen! Las dos felices,  porque por más oscuro esté el panorama, ¡brillaremos aún más con nuestras maravillosas jackets!
Si deseas personalizar tu jacket o hacer una para vos y tus amigas, tus hijos, tu mamá o una solita para vos que refleje tu esencia y tu personalidad ¡Agua Dulce te la hace!

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Gracias Kari por ser mi cómplice también en el regalo perfecto de cumple para mami y de rebote para mí, que me moría por una de tus jackets. ¡Sos una bella y talentosa mujer!

¿Quién fue tu inspiración de niño? ¿Te creías Mazinger Z o La Sirenita? 
¿De quién creés que heredaste lo mejor de tu ser? Que buena oportunidad para agradecérselo compartiendo tu historia en este post💙

Si crees que mi narración puede ayudar e inspirar a más personas, por favor, nada te cuesta compartirla. Yo más que feliz de ayudar. Y no te olvides de darle un “me gusta” a esta página para que me puedas seguir leyendo. ¡Ah! También me puedes seguir en Instagram🌟lifethrumyeye_by_ana_casafont

8 Replies to “Porqué yo solo puedo ser Princesa y no Reina.”

  1. Realmente especial este post dedicado a tu mamá, una persona digna de mi admiración y respeto…. tan Bella por dentro y por fuera ❤️❤️❤️❤️
    Difícil quitarle su corona de “Queen”
    En todo lo que significa elegancia y sofisticación
    Un beso enorme para doña Ana 😘
    Las jackets espectaculares!!!!

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  2. Es cierto doña Ana es un REINA,
    Tiene la personalidad y la presentación impecable y súper fashion..
    Desde que éramos chiquititas , me impactó con su dulzura y perfecta presentación
    No me acuerdo de una sola vez en que no haya tenido una sonrisa para compartir , no estuviera vestida como reina de belleza
    La admiro !!! Admiro la familia hermosa que construyó !!
    Que bien Anita que tu madre sea tu inspiración

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  3. Es LA REINA DE LAS REINAS!!! Tenes toda la razón!! Ella inspira todo!! Amor, risas, glamour, espíritu!! Yo la amo!!
    Y amo esas JACKETS!!!!! Todas vamos sobre las jackets!! ❤️ U!! Y the Queen rocks!!!!👑

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