Como no andar como una Barbie descontinuada.

Si hay algo que no me gusta, es el color amarillo pollito del pelo como de ¡Barbie descontinuada! O no sé si es peor el ardilla naranja perro corriendo… En fin, si tenés el pelo rubio, fijo me vas a entender.

Yo nací rubiecita, como de anuncio -Awwwww- y después se me empezó a oscurcer y ya de chiquita me quedó como un rubio cenizo.

En los años 80’s cuando se usaba la pava tipo “Alf” -jajajaja- yo era 100% inflamable. Usaba un mousse color dorado marca “Pazzaz” -para verme más rubia- y dos galones de laca para hacerme la pava y los colochos.

Yo creo que esa es la razón por la que a estas edades, me lavo el pelo casi todos los días y odio los cepillos, la secadora de pelo y la plancha de pelo ¡ni loca!

Pero bueno, el punto es que me han preguntado muchas veces a cerca de mi pelo, entonces ahí les va, mis 7 puntos básicos, para rubias y no rubias, directo a la vena:

1- Me hago rayitos desde los 14 años. La verdad he topado con suerte la mayoría de las veces- sin que esto no signifique, que me hayan quemado algunas veces el pelo también- pero una vez que logré encontrar a la persona que le llega consistentemente al tono de rubio que a mí me gusta, ¡ahí me quedé! Y ya tengo muchos años de ir donde la misma persona. ¡Aquí hay que tener fidelidad! Ya que para mí es crítico que no me dañen el pelo, el color me quede perfecto y lo más importante: se mantenga perfecto.

2- Me asoleo y mucho. Pero tengo dos trucos que me ayudan mucho a que el pelo no se dañe: me pongo algún producto que tenga protección UV y antes de meterme a la piscina, me mojo el pelo con agua dulce y de esta manera el pelo no “absorbe” el cloro que es lo que lo pone de color verde.

3- En realidad como ya mencioné casi no uso la secadora de pelo, pero como me hago rayitos, trato de usar un tratamiento hidratante por lo menos tres veces a la semana. Uso mucho el aceite de coco y algunas mascarillas hidratantes que ya más adelante les contaré. He hecho descubrimientos maravillosos en este sentido y ya pronto se los compartiré.

4- Cuando nací y Dios repartió el pelo, yo estaba fijo ¡haciendo fila para comprarme un churchill! Los tres pelos que me tocaron son finitooooos y laciooooos. Por esas cosas del destino, hace 18 años acompañé a una amiga a ponerse extensiones. Yo como soy mega “wanabee” y todo lo quiero, me senté a que me pusieran también y ¡PUM! Desde ese glorioso día, un sábado 22 de abril del año 2000, mi gran amiga Iveth se encarga de mi pelo y no he estado sin extensiones ¡ni un segundo! Mi amiga Giova se las quitó ese mismo día y yo, ni loca: parí con extensiones, duermo y me levanto con extensiones, nado en el mar con extensiones… ¡no vivo sin ellas! Son dos filas de pelo lo que me cose a la jupa pero ¡Yisus Lord! como hacen la diferencia. Y así moriré: como vírgen de pueblo.

5- Para que el pelo no se me ponga amarillo Barbie descontinuada, uso dos veces a la semana un champú cenizador: ese que llaman “champú morado”. Aquí tuve la suerte de encontrar también el mejor: Silver Blonde de Catalina’s Collection. ¡Es un éxito! No deja el pelo tieso y me da ese tono cenizo que tanto me gusta. Este champú se utiliza también para quitarle ese color amarillo feo a las canas y se puede usar también en la barba de los hombres. ¡Tres minuticos y listo!

6- Como no soy nada tradicional, el stress no se me va a la panza, no, a mí se me va a la cabeza. He tenido unas alopesias nerviosas de terror donde me he quedado calva por pedazos. Una de mis mejores historias -es que en una de esas crisis- la muchacha de mi casa me guardó la botella de tratamiento capilar que me había mandado mi dermatóloga amiga Dani y yo pasé dos semanas poniéndome jarabe para la tos en la cabeza -que era la botella que estaba encima del baño-. Amanecía todos los días con aquel pegoste de cabeza sin entender porqué, hasta que un día me lo fui a poner -con anteojos – y ví que la botella decía “Mucosolván Compuesto”… solo a mí me pasan esas cosas.

El caso es que tomo Biotina todos los días, que es un suplemento que ayuda a fortalecer el pelo y a darle más brillo y me ha resultado de maravilla para fortalecer los tres pelos míos.

7- Cuando salgo de bañarme, no me seco el pelo con un paño. Uso un “trapo”- no supe como decirle- de algodón. Imagínense una camiseta pero triangular que me arrollo en la cabeza. La fricción de los paños dejan el pelo con “frizz” y reseca el cabello, mientras que el algodón es mucho más amigable.

Y ahí lo tienen: manos, productos y secretos maravillosos.

¿Querés saber más acerca de las extensiones de cabello y sus mitos?¿Cómo usar el “champú morado” ?¿Quién, cómo y dónde?¡Preguntame! Ya muchas lectoras que me habían preguntado por inbox se han ido a hacer rayitos y a colocarse extensiones donde Iveth -con mucho gusto comparto su información de contacto a quién quiera- quedaron refelices y muchos más usan el Silver Blonde de https://www.facebook.com/CatalinasCOLLECTION/ que tiene sus tiendas propias en Guachipelín y en Terrazas Lindora y su dueña Cata Sánchez es una de mis emprendedoras favoritas.

Por ahí dicen que las rubias nos divertimos más ¿será cierto?

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