“Luke, yo soy tu padre”

A todos nos han dado malas noticias en la vida. A muchos “nivel Luke Skywalker” como cuando Darth Vader le dijo que era su papá. Y por si fuera poco, como quien dice “cuando llueve es aguacero” porque a este pobre le dan la noticia, le cortan un brazo y su “crush” resulta ser su hermana.

Yo eso solo lo puedo comparar con cuando una profesora muy amargada en segundo grado nos dijo a toda la clase que Santa Claus no existía… ¡a la mierda la ilusión! A partir de ahí el mix de regalos de Navidad cambia: ¡89,9% ropa y el resto juguetes!

Pero a todos nos pasa. Nadie está extento de recibir una mala noticia en su vida: “te quedaste de año”, una muerte de alguien querido repentinamente, una enfermedad, perder el trabajo, una situación difícil de alguien cercano, “no quiero seguir con vos” en fin, las malas noticias están a la vuelta de la esquina muchas veces.

Y de verdad, uno siente que se le termina el mundo y lo lógico es pensar en los peores escenarios, tener taquicardia y echarse a morir.

Para mí -“echarse a morir”- no es un paso que se deba “saltar”, más bien creo sano “sufrir” un rato, -es parte de ser humanos, de tener sentimientos- pero ¿ habrá algo que se pueda hacer para disminuir el dolor ante una mala noticia?

Sí lo hay.

1- Lo primero es calmarse. Respirar. Si bien es cierto, las emociones de ansiedad que se sienten al principio son súper desestabilizadoras, son producto de tu cuerpo y mente tratando de protegerte. Todas esas emociones irán bajando conforme pasen los días y serán sustituidas por aquellas que decidás construir. En esta etapa la respiración y la visualización de que todo va a estar bien, son súper importantes. Con solo repetir mentalmente la palabra “calma” podemos avanzar y darnos tiempo de asimilar cualquier mala noticia.

2- Mantenerse en el presente. Esta a mí me come, porque si lucho diariamente- sobre la nada- con no pensar en situaciones trágicas imaginarias del futuro, cuando nos dan una mala noticia es lo primero que hacemos. Yo busco todo lo que me encuentro en Google y más de una vez, he matado del susto a personas cercanas cuando las llamo ahogada en llanto porque -por algún síntoma-, leí que me quedaban “3 minutos de vida” en Google.

Hay momentos para todo y tenemos que aprender que hasta que no estemos en calma, no podemos tomar decisiones y mucho menos evaluar qué vamos a hacer. La mente está muy acelerada como para poder pensar con claridad y hasta que no dominemos estar presentes en el hoy y lo que estoy viviendo, es mejor no tratar de buscar qué y cómo voy a hacer en los siguientes días.

3- Buscar familia y verdaderos amigos. Aquellas poquitas personas que me vayan a ayudar de verdad a entender la situación, evaluar el panorama y tomar acción. Nunca falta la amiga que se ataca a llorar más que uno y termina uno más bien consolándola…a esa pobre dejémola mejor para ir a ver los partidos de la Sele…en momentos de crisis lo menos que necesitamos son personas que sin ser malas, son como “Mala Suerte” -el que salía en Los Picapiedra- y más bien termina uno más drenado y deprimido.

4- Controlar nuestras reacciones. Siempre tenemos la elección de decidir cómo vamos a reaccionar. Las situaciones negativas que nos ocurren no las podemos controlar, pero sí como reaccionamos a ellas. Sentirse culpable, frustrado, asustado no va solucionar nada. Actuar de la mejor manera, sí te va a dar el poder de salir adelante tomando activamente el control de la situación. La vida es un viaje de aprendizaje y crecimiento…todo, absolutamente todo sucede por algo y en el momento justo y esas son las lecciones que debemos rescatar al final de todo lo malo que nos toca vivir.

5- Y lo más importante: nunca perder la Fé. Dicen que hasta el ateo más ateo busca a Dios en los momentos más difíciles y ¡eso está bien! Sin Fé yo no hubiera podido salir adelante nunca cuando me ha tocado “bailar con la más fea” , porque asī lo querás llamar optimismo, como dijo Voltaire “ La fé consiste en creer cuando está más allá del poder de la razón creer”.

Respirar, tomarte tu tiempo, evitar sacar conclusiones apresuradas, elegir tu grupo de apoyo, canalizar el stress de la situación con actividades sanas como la meditación y el ejercicio y construir un plan para sobrellevar la situación, te ayudarán a salir adelante y continuar con tu vida. La resilencia solo se puede aprender superando momentos duros: trabajando en tus pensamientos, actitudes y acciones.

Si por el contrario, alguna persona te busca como apoyo -pues recibió una mala noticia-, primero escuchala sin interrupción y así vas a poder poner en perspectiva lo que te tiene que contar. Recordá que si alguien te buscó, debés de mostrar empatía y ser lo más generoso posible. Buscale el lado positivo entre todo el caos que esa persona puede estar sintiendo y dale esperanza ayudándola a balancear todo lo negro que puede estar sintiendo con todo lo que por otro lado la vida le haya dado para sentir gratitud.

Y si nada de eso funciona ¡un abrazo nunca falla! Yo en las buenas y en las malas siempre necesito abrazos y a veces que nadie me hable. Ahí busco a mi perrunis, para que me reconforte: es amor del puro y verdadero sin tener que dar la menor explicación.

Si crees que mi narración puede ayudar e inspirar a más personas, por favor, nada te cuesta compartirla. Yo más que feliz de ayudar. Y no te olvides de darle un “me gusta” a esta página para que me puedas seguir leyendo. ¡Ah! También puedes seguir mi día a día en Instagram

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