El cementerio está lleno de indispensables

Hace un par de semanas entré a comprarme un café. Venía pensando en todo lo que tenía que hacer y cómo iba a hacer para lograrlo. Venía tan concentrada en mi futuro, que me serví el café, salí del establecimiento y me monté en el carro. Estaba a punto de arrancar cuando me tocaron el vidrio. Bajé la ventana y con mi mejor sonrisa le dije al muchacho -“Si?”- a lo que él, muerto de risa me dice – “Muchacha, es que no pagó el café”-.

Al final le agradecí tanto el “muchacha” y también tal fué mi grito de -“Quéeeeee?”- , que me terminó regalando el café.

Y ahí estaba yo, olvidándome de vivir el presente, de disfrutar el momento.

Me puse a tratar de pensar cómo había pasado eso y no me podía ni siquiera acordar cómo había llegado a ese lugar . Eso fue un “wake up call” de nuevo.

Hace muchos años había aprendido a no dejar que la vida me comiera, a no ser uno más de los que glorifican estar siempre muy “ocupados”.

El estar “siempre ocupados” y “no tener tiempo para nada” no debe de llevarse como una banda de honor. No es un símbolo de status que indica que entre más ocupado esté alguien, más importante o indispensable es para una organización o para la vida en general.

Muy por el contrario: es una señal de alerta.

Porque no significa que, entre más ocupada una persona esté, es más productiva… sencillamente significa que en ninguna de las cosas en que está, realmente está dando lo mejor de ella. A puro pichuleo y quejadera y a como dice el dicho “ el que mucho abarca, poco aprieta”.

Para mí fue un “lapsus”, porque lo tengo muy claro.

El estar siempre “ocupado” no es más que un falso sentimiento de importancia, de status… de ego.

Las personas que se quejan siempre de estar ocupadas, serán a lo sumo personas promedio en sus resultados porque actúan pasivamente, sin foco y como no tienen tiempo para nada, tampoco tienen tiempo para pensar.

Como sociedad debemos de ponerle un alto a la glorificación de las personas que siempre están “ocupadas”: no es lo mismo un aparente “workaholic” que una persona que tiene realmente un alto desempeño.

Todos siempre tenemos mucho que hacer, más en una sociedad donde se premia la eficiencia, pero el estar “siempre muy ocupado” no es un culto al que yo quiera pertenecer, hace muchos años me dí cuenta y trabajé mucho en mí para entenderlo y cambiar.

Pero ¿cómo saber si te estás enrumbando a ese culto o si muy por el contrario ya estás ahogado en él?

Estas son las preguntas que yo trato de hacer en mi vida en momentos como ese…cuando hasta ¡me “robé” un café!

1- ¿Cómo están mis prioridades? Preguntate si estás enfocado en generar resultados en vez de andar dándo vueltas quejándote de que no te alcanza el tiempo. ¿Le estás dedicando el suficiente tiempo a tu trabajo sin descuidar tu tiempo para ejercicio, amigos, familia, descanso y cosas que llenan tu corazón de felicidad?

2-¿Me estoy divirtiendo con lo que hago? Tenemos que disfrutar lo que hacemos y si somos “multitasking”-pues es una súper ventaja-, únicamente en la medida que no estemos acabando con lograr la satisfacción de hacer bien las cosas, de dar lo mejor de cada uno pero no morir en el intento y no lograr nada.

3-¿Cuál es el balance de mi vida? ¿describís tus días como caóticos? Hay días de días, pero en promedio, debés de tener tiempo para trabajar, cuidarte, disfrutar y dedicarle tiempo a otras actividades. “Work- Life Balance”: hay que buscar ese balance que armoniza la vida, que le da un sentido, que nos ayuda a despertarnos optimistas y con ganas de cumplir metas, sueños…tener una vida con un propósito.

Si te hace sentir ogulloso estar siempre ocupado y sin tiempo para nada ni nadie más, perdés vivir y disfrutar el presente, perdés un montón de oportunidades, se te olvida soñar, no avanzás nunca, vivís de excusas, se te olvida que tenés que invertir en vos mismo para no dañár tu salud, no trabajás en tu potencial, estás emocionalmente vulnerable, estás a un paso de quedarte solo en la vida y peor aún frustrado de que nunca lo pudiste lograr.

No perdás el “porqué” de tu existencia.

Ser exitoso no es estar sentado en una oficina hasta tarde la mayoría de la veces perdiendo el tiempo – porque es la realidad- . Empezá a ser productivo en el trabajo, capitalizándo las horas que estás trabajando, priorizando, dándo resultados y dejando espacios para hacer ejercicio, cuidar tu salud, amigos, familia, hobbies…

Tener muchas cosas que hacer no es malo, quejárse de tener mucho que hacer sí.

Tomate tu tiempo para analizar tu propósito y que a partir de este segundo semestre del 2018 podás encontrar y vivir tu vida, tu compromiso con vivir el presente, ser eficiente… de dominar tu agenda, de dominar tu ego.

No es fácil, pero es importante: medir la importancia del trabajo que hacés en función de que tan exitoso y balanceado puedo ser en vez de qué tanto puedo llenar mi agenda y seguirme quejando sin lograr nada.

Si te identificaste, espero haberte ayudado y si conocés a alguien que necesita este empujón antes de terminar en un cementerio, ¡dale! Compartí este post y dejemos a los indispensables de este lado del mundo, donde su valor esté en dar lo mejor de sí mismos como profesionales, lograr resultados para la empresa en que trabajan pero también logran ser personas felices que den abrazos y tiempo a las personas a su alrededor que también tanto los necesitan.

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