Uno propone y Dios dispone.

Ese fué el único título que se me ocurrió para este post.

El viernes pasado todo pintaba a que iba a ser un día perfecto: me levanté super temprano para ir a hacer ejercicio, hice una clase de pilates asesina pero maravillosa, luego tendría un día muy ocupado en la oficina, pero en la noche me iba para la playa.

¿ Qué podría salir mal? ¡Nada! Era viernes y estaba a pocas horas de poder descansar el fin de semana en mi “happy place”.

Terminé de alistarme para ir a la oficina y hasta me había “agarrado temprano”. Bajé y me topé con mis hijos que ya estaban en panta y yo “eeehh nos vamos como en 12 horas, mejor se quitan la panta porque me los llevo en pijama porque nos vamos hasta la noche”. Su emoción por ir a la playa ¡es heredada!

Llegué al garaje y empezó mi calvario… arranqué el carro y cuando iba a abrir el portón, se fue la luz… ok a resolver… No había manera de que pudiera abrir el portón manual, ni la muchacha de mi casa, ni el jardinero del condo… ¡nadie!

En eso, una llamada de una emergencia familiar y empieza el descontrol mental: no puedo abrir el portón, emergencia familiar, voy a llegar tarde a una reunión… todo mal.

Finalmente, logramos abrir el portón y yo irme 15 minutos tarde a mi reunión. Voy en el carro y voy a llamar por teléfono para ver cómo iba el asuntito de la emergencia familiar y me doy cuenta que no tengo mi celular… me devuelvo a la casa, no está… ahí me doy cuenta que mi billetera tampoco- esa maña mía de andar todo en la mano -busco y busco y nada… en eso, me acuerdo que en lo que recibí la llamada y logramos abrir el portón, puse mis cosas en el techo del carro… ¡casi me vomito del stress!

Si no he logrado transmitir mi angustia hasta ese momento, tranquilos, todavía falta.

Llego a la oficina y pido permiso en la reunión para abrir la laptop y poner “Find my phone” y ver como en qué parte de mi ruta al trabajo está mi celular y mi billetera. Me sale la ubicación del teléfono del otro lado de “mi mundo”: por el San José Palacio… no, ahora en Guadalupe… no, ahora en Tibás… Mi celular tenía vida propia y era Flash Gordon por todo el GAM.

Para no cansar con el cuento, se lo había encontrado un mensajero quien muy amablemente me dijo ¡que me lo iba a devolver!.

Me pasaron mil cosas más en un día cargado de una energía “rara”, que a lo largo del día, lejos de mejorar, iba en picada. Pero bueno, ya habían aparecido mis cosas y la emergencia familiar estaba, digamos que controlada.

Sonará ilógico lo que me estresé, pero en mi celular está mi vida -porque soy adicta a guardar, escribir, “escrinshotiar” todo- y no muy fiel a hacer back up. Además no tengo plata en este momento para comprarme pero ¡ni un Motorola Flip Flop de los 90’s! Y sin billetera, licencia y cédula menos… adiós plan de playa también con Ale y Luke.

A las 11 am ya mi celular estaba conmigo y la billetera se había caído dentro de mi condominio y también me habīan confirmado que ya había aparecido.

Con esto puedo decir que todavía hay personas honestas, como Juan Carlos- el mensajero que me devolvió mi celular- pero entonces ¿cuándo hablamos de honestidad, qué es lo que entendemos?

Para muchos ser honesto es no mentir, para mí va más allá.

✨La honestidad es un estilo de vida.

✨Es ser transparente es todas tus acciones.

✨Es no hacerle nada a nadie que no te gustaría que te hicieran.

✨Es ser respetuoso con el medio ambiente, las personas, los animales.

✨Es tener paz mental por vivir con tranquilidad y no tener que preocuparse por situaciones que generen ansiedad y stress.

✨Es no vivir con miedo, lo que mejora la calidad de vida y por ende conlleva felicidad.

✨Es ser fiel a tu verdadero yo, con todas las fortalezas y áreas de oportunidad pero al fin y al cabo siendo uno mismo sin poses que mantener.

✨Es respetar y generar respeto, porque uno cosecha lo que siembra.

✨Es vibrar con energía de la buena y atraer cosas buenas a nuestras vidas.

✨Es mejorar el mundo en que vivimos, porque la honestidad es vivir en felicidad y armonía en sus formas más puras.

✨La honestidad es una de las mayores cualidades del ser humano: es vivir en congruencia entre nuestros pensamientos y comportamiento, es tener integridad…es vivir con la conciencia tranquila.

Gracias Juan Carlos, ¡el mundo necesita más personas como vos!

El sábado llovió todo el día en la playa, se me reventaron unas latas de té verde en toda mi ropa…pero así, entre rayos y centellas, todo en la vida pasa y unas horas de malos ratos no definen mi vida💙 El domingo salió el sol, me comí mi tradicional churchill con doble leche en polvo y pude estrenar mi paño de calaca de Hindi Basics, que, con toda honestidad ¡está espectacular! ¿verdad?

📸by Luke

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