Me dejó una chiva, una burra negra, una yegua blanca….

Nada que ver ese título porque eso es el Año Viejo… pero si me pusiera a pensar qué aprendizajes me dejó el recién terminado Mundial de Fútbol, creo que estos serían los principales:

1-No es suficiente parecer bueno sino serlo. Si bien es cierto hay un dicho que dice “crea fama y échate a dormir” es de mediocres en estas épocas mantener esa fama sin hacer nada. Nunca hay que dejar de exigirse, seguir aprendiendo, pero sobre todo, nunca hay que creerse el mil putas. Al menos no transmitirlo a los cuatro vientos. El que es bueno en algo, no necesita gritarlo y todos tenemos nuestras fortalezas y áreas de oportunidad. Si sos bueno “atajando penales” seguí perfeccionándote en esa área pero no pretendás convertirte en “delantero” de la noche a la mañana sin esforzarte por lograrlo, dejá a los buenos delanteros hacer su trabajo y vos lucite en el tuyo.

2-Hay un Dios que todo lo vé, en este caso como “el VAR”. Y si no creés en Dios, tenés tu conciencia: esa vocesilla que te atormenta cada vez que hacés o decís algo que no debiste haber dicho o hecho. Cuando “fauleás” a alguien pero seguís como si nada, cuando metés “la mano” en contra de la integridad de una persona, cuando no te importa “barrerte” y llevarte entre las patas lo que sea con tal de lograr algo. No hay “repeticiones” para ver cuando actuaste mal, ¡bueh! pero tampoco es que te salvás… porque para eso está tu conciencia y el karma que después viene y te mete de “taquito” un gol… así sea en tiempos extra.

3-No digás que viene el lobo sin motivo alguno, porque cuando venga de verdad, nadie te va a creer. Si vivís tu vida “tirándote al piso” cada vez que no lográs algo o para que le “saquen tarjeta” a otro sin razón, tarde o temprano nadie te va a creer. Y que pereza las personas dramáticas que necesitan llamar la atención por todo cuando sienten que están perdiendo el control “del esférico”- ¡me hace tanta gracia esa palabra!- esas personas que no admiten que puede haber alguien que le “saca la bola” mejor y que talvez puedan aprender mucho de ellas, enseñarle recíprocamente otras cosas de acuerdo a sus fortalezas y tener relaciones win-win…pero no, mejor se hacen los “fauleados” jugando con las circunstancias y las emociones de quienes los rodean pero sin darse cuenta que, cuando llegue el momento en que de verdad “se lesionen” nadie les va a creer.

4-No se necesita dinero para cumplir sueños. Cuando me preguntaban que quién había sido mi “D.T.”, nutricionista, psicólogo, esteticista y todo el “cuerpo técnico” que “tuve” para perder peso y solo contestaba con un “Yo solita”, quien busca solo la vía fácil en la vida, me despedazó con teorías y cirugías, pero quienes saben que las cosas en la vida se logran a base de determinación, pasión y esfuerzo, se inspiraron en que no necesitás del dinero para lograr algo que ya definiste en tu mente: en esa “pizarra antes de iniciar el partido” . El poder está en vos y tus circunstancias no definen tu destino. Cuando existen objetivos claros, una clara visualización “del marcador”, las ganas de conseguir resultados, una pasión por lograr algo que te hará feliz, solo necesitás de vos mismo para lograrlo. Unas buenas tennis no te harán “correr más rápido en la cancha”, tu trabajo duro, esfuerzo y pasión sí.

5-Al mejor mono, se le cae el zapote. Cuántas veces no nos topamos con un “sobradito” de esos que van por la vida creyéndose superiores a otros, con una gran soberbia y un gran ego como si tuvieran el “número 10” en la espalda y de repente, llega alguien que con humildad se lo “baila” a punta de trabajo y esfuerzo y ¡puf! lo deja minimizado. La humildad nos enseña a no sentirnos nunca superiores a nadie y mucho menos menospreciar aquellos que, por circunstancias de la vida, han tenido peor suerte. Porque es de valientes salir adelante y perseguir sueños -pese a las dificultades que una “cancha embarrialada” pueda tener- y una vez que lo logramos, mantenernos con humildad y aprovechar ese momento para brillar sin que se nos olvide de dónde venimos y que siempre es un deber ayudar a otros.

6No sos nadie sino te apoyás en los demás. En la vida hay que olvidarse de las “jugadas individuales”. Unas veces estamos para “pasar la bola”, para apoyar a otros a que brillen y otras veces estamos para que nos la pasen: solos “frente al marco” y poder brillar nosotros. Somos seres sociales y nos guste o no, no podemos encerrarnos en nuestro “camerino”, en nuestro metro cuadrado de vida. Absolutamente toda acción tiene una reacción y muchas veces esas acciones impactan a todas las personas que tenés a tu alrededor, a todo tu “equipo”.

7-El que es guapo, ¡es guapo! ¡Yisus! Este es el key learning más light de todos, pero sería muy hipócrita en no mencionarlo. Uno como vieja se maquilla, peina, entacona y ¡listo! De bruja a “Ronaldo” en el “primer tiempo”. Pero los maes no, entonces el que es guapo ¡tiene un mérito cabrón! Ví jugar a cada bombón, que por más “patada en la espinilla” hasta sufría con gracia y uno con ganas de meterse en el tele y decirle “venga pa’ consolarlo”. ¡Mis respetos a los maes guapos del mundo!

8-Hay que estar siempre en las buenas y en las malas. Ya lo había dicho: que maña más horrible es que cuando estamos de buenas y “metemos goles” todo el mundo está ahí… pero cuando estamos de malas y “fallamos penales”, contaditos con los dedos de las manos. Empezemos por cada uno de nosotros a no “rayarla” cuando alguien cercano, amigo o conocido esté pasando una mala racha. A veces un ratito de atención, dedicarle 5 minutitos en “las pantallas del estadio” a esa persona o un abrazo solidario, hacen la diferencia para poder cambiar el ánimo y querer salir adelante.

9-Si no sabés de qué estás hablando, quedate callado. Vivimos en una sociedad que le encanta juzgar y despedazar con opiniones ligeras. Basta que alguien se jale una torta o no le salgan bien las cosas para que salgan un montón de “expertos”: “meta a fulano, saque a sutano” “es que no arriesgó” “debió de haber…” Hay que vivir la vida de uno y dejar de meterse en la de los demás. Además es patético, cuando ni siquiera lo hacen de frente, sino hablando a las espaldas del que sea-a veces sin conocerlo- y despedazándolo sin misericordia. Ser puñal no es “nice”, hablar por hablar tampoco. Hasta el cansancio lo he dicho: no conocemos las cruces internas de las personas y debemos de aprender a no juzgar un libro por su portada. Cuando se nos presente una situación de estas y nos den ganas de desbocarnos como “narrador de radio deportiva” es necesario detenerse y pensar un momentito ¿ es algo que me gustaría que me hicieran a mí? End of discussion.

Y así vemos que de todo en la vida se puede sacar conclusiones para aplicarlas y disfrutar “el partido”.

Yo, sin ser el “machillo” dirijo mi vida y soy responsable de ella y trato de aprender de cada situación.

¿Se me quedó algo por fuera?

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La foto tampoco tiene nada que ver con el post, pero me gusta porque parece que tengo ¡una corona en la cabeza!

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