De pancito de cena a cupcake en 8 pasos.

En la vida nos enseñan a amar a muchas cosas, pero nadie nos enseña algo tan importante como el amor propio. Si partimos del hecho que nuestro cuerpo es el templo de nuestra alma y sólo nos dan uno para toda la vida, porqué lo descuidamos?

En mi caso, he tenido una vida relativamente saludable donde no fue hasta después de mi segundo hijo que nada fue igual que antes. Salí de la clínica con un buzo café de tercipelo, la moda en esa época, creyéndome un miembro más de la familia bling bling de la televisión y más bien, ahora que veo las fotos, parecía un gran oso grizzlie en vías de extención.. eso sí con rímmel en los ojos y brillo de labios!

Por una u otra razón pasaron los años y así me quedé: cute, coqueta pero con sobrpeso. Con rachas intermitentes de ejercicio y fórmulas “mágicas” para adelgazar. Todo sin un resultado consistente y con objetivos superfluos o a corto plazo: entrar en un vestido para una fecha especial o verme bien en las fotos de un viaje.

No fue hasta Agosto del 2016 que, esperando un milagro sin hacer absolutamente nada, me pesé, ví el número de terror y ahí desperté!

Me dije a mi misma no más, yo iba a volver a ser la misma de antes, no por nadie, porque nunca nadie me lo dijo de frente, sino por mí! Ya no podía seguir engañándome. No iba a cumplir mis 45 primaveras así! Iba a hacer todo lo que estuviera en mi alcance para inclusive verme de 30 y sentirme de 25!

Entonces….empecé! Y en resumen estas 8 cosas fueron claves para lograr el cambio esperado!

1- No hay que cambiar por nadie más que por uno.
Uno puede engañar al mundo, pero no se puede engañar a uno mismo y es por eso que el cambio debe de ser para uno y por uno, no por ninguna otra razón. Yo tengo muchas amigas que si bien es cierto están pasadas de peso, no tienen problemas ni de salud ni de autoestima, son felices como son y se ven radiantes! Se visten con lo que quieren y se ven divinas! Pero no era mi caso. Mi condición física era pésima y ya no hallaba que ponerme, a veces sólo me faltaba un micrófono y cantar “Tómame ó Déjame”.

2- Olvidate de la palabra “dieta” y la magia no existe!
La comida lo es casi todo a la hora de adelgazar. No hay recetas mágicas!
Después de tomar la decisión, me dediqué por dos semanas a escribir sin misericordia lo que me comía cada día. No lo leía, no me engañaba. “Pero es que yo como muy poquito” me repetía como un disco rayado y una vez que pasaron las dos semanas y leí lo que había escrito, casi me infarto! No sólo de la cantidad de “cochinadas” que comía por no tener “tiempo” de comer bien, sino por las barbaridades que hacía en un sólo día: la verdad había salido a flote!

A partir de mis notas, empecé a hacer cambios pequeños pero significativos, cambios que a mí me funcionaban sin tener que dejar de comer radicalmente de todo. Si me tomaba un café deliciosamente cargado de azúcar de botellita todos los días, lo corté a una vez a la semana… Claro entraba a comprármelo como un adicto en recuperación con tembladera de manos y todo y lo saboreaba hasta la última gota.

Dejé de comer a toda hora, el carro nunca más fue mi mesa de comedor y a pesar de que al principio me costó mucho, dejé de que el acelerado ritmo de vida me comiera, o más bien que yo me lo comiera a él!

Hice cambios que fueran sostenibles en el largo plazo, cambios que me gustaran y pudiera seguir comiendo toda mi vida. Olvidate de la palabra “dieta” Cualquiera puede adelgazar con un huevo duro, una taza de gelatina y tres almendras al día, pero no es algo que se pueda mantener de por vida, por lo menos yo no.
Hay que construir planes alimenticios que se conviertan en un estilo se vida.
Empecé a comer en plato pequeño, no cargándolo como hace la gente en los “all you can eat” que termina el plato como un acto de malabarismo de circo, sino llenándolo con lo que me mantuviera satisfecha por más tiempo. Mucha ensalada, proteína y nunca olvidé las harinas. Yo personalmente siento que si uno deja de comer algo, en el momento que lo vuelva a comer explota como un airbag, por eso mejor con moderación todos los grupos de alimentos.

No hay que perderse de los placeres de la vida!
Tenía un “cheat day” un día en que podía comer lo que quisiera. Mi sobrina me decia parándome los ojos “tía es cheat meal no day” pero para mí era day! Ese día aprovechaba selectivamente mis indulgencias! No lo desperdiciaba con una canastica de fresas en un té, no! pero sí por una deliciosa tajada de torta chilena o un buen pedazo de pan recién hecho con mantequilla!
Poco a poco mis cheat days no importaban tanto pues comía de todo y esa necesidad de comer comida chatarra había disminuido muchísimo. Eso sí nunca pude dejar de comer chocolate, para mí hay tres cosas que como todos los días que no son negociables: el tomate, el aguacate y el chocolate. Escojé las tuyas y que en el balance por lo menos hayan dos buenas y una que alimente el alma!
Además tenía mis premios! Nunca comida pero si ropa, zapatos, un tatuaje! Cosas que yo sabía iban a ser de gran satisfacción por cada milestone logrado.

3- Líquido, líquido y líquido.
Siempre he tomado mucha agua, pero incrementé el consumo de té verde, nada elaborado, sino del que venden en el super sin azúcar. Quien me ve en la calle siempre me va a ver con mi botella debajo del brazo! Eso no lo cambio por nada.

Todas las mañanas me tomo mi batido con piña y pepino como base más lo que haya en la nevera dependiendo de la etapa de la quincena ( a veces hay espinaca, a veces naranjas, lo que sea que sepa rico) y un vasito de jugo de limón en ayunas con colágeno para alcalinizar el cuerpo. Esto me ayudó a fijar mejor la piel y a no quedar tan floja después de perder peso, no es un secreto, hasta google lo dice!

4-Encontrá el ejercicio que más te guste, probá todo, siempre hay algo que es lo de uno! Yo no hice ejercicios hasta que bajé los primeros 23 kilos. Pero esa fui yo y fue parte de conocerme en todo este proceso. Hacer ejercicio a mí me da muchísima hambre y si estaba haciendo cambios alimenticios en términos de estilo de vida y raciones, hubiera sido como nadar contra corriente.
Una vez que perdí 23 kilos empecé a caminar en las mañanas y a hacer pilates. En una época hice Tacfit y lo amé, regresaré a entrenar pronto, hoy hago pilates y lo amo! Para mi es como cuando a un chiquito le dicen que va para Disney! Amo mis clases de pilates y no las cambio por nada!

5- Todas las semanas, los lunes cuando me peso, me tomo fotos en un espejo de cuerpo entero, en serio no hay mejor motivación! Porque uno se ve todos los días y de verdad que yo me siento medio igual… pero no! También la ropa empieza a quedarle floja a uno que también es un muy buen indicador, pero si uno ve los cambios como observador y no como protagonista, los ve de verdad, se siente super cool y no afloja! Para mi no hay como la evidencia de las fotos. La que ilustra este post, a mi me da risa! Pero habla por sí sóla!

6- Tomo canela todos los días. Una gran amiga “flaca” me lo recomendó pues a ella se lo recetaron pues a pesar de ser flaca toda la vida, tenía que bajar el nivel de azúcar en la sangre, bajar el nivel de grasa corporal, el colesterol malo y los triglicéridos. En términos de nivel de grasa, yo era como esos patecitos que uno ve en el super, sólo me hacía falta el cierre metálico en el copete! Hoy mis exámenes de sangre en términos de azúcar y perfil de lípidos son normales y el nivel de grasa es acorde a mi edad, peso y estatura.

7- Escojé tu grupo de apoyo!
Idealmente sería tener un team de nutricionistas y personal trainners, si podés hacelo! Yo no lo tuve, mis prioridades presupuestarias me contemplaban a mí como mi único team ( eso sonó divino, la traducción es que no tenía plata para eso!) Me tenía a mi y a mis ganas de sentirme bien de nuevo!
Pero también hay que rodearse de personas que te motiven, familia, amigos, escogidos y poquitos, pero que quieran ayudarte en este proceso. News Flash: no todo el mundo se va a alegrar de tu cambio. Dos o tres personas contando a la mamá de uno van a ser consistentemente felices en todo el proceso. Existen personas que no pueden alegrarse de que alguien esté feliz y bien, especulan con el fin de justificar que un buen resultado debe de ser por la vía más fácil, y en mi caso me han achacado desde operaciones, photoshop, bulimia…había hasta un chat con fotos mías en que se discutía que había hecho! Reuniones en que “despellejaban” mis fotos y hasta cicatrices me encontraban de la operación mágica con que adelgazé, a tal punto que hasta fui víctima de acoso psicológico de personas que simplemente no pudieron con la idea de que Ana ya no era gorda. Si alguien se opera porque por salud tiene que bajar de peso no tienen nada de malo!  pero ese no fue mi caso. Quienes me conocieron de “joven” lo saben y me dicen “Regresaste a ser la de antes!” , los que me conocieron gordis,  si son los más impresionados y me ven con cara de “esta qué? se fue al Tibet a palmarse de hambre tres meses?!”
Pero todo eso no importa, si uno está feliz, hace el cambio por uno y escogió tan bien su grupo de apoyo que no se van a cansar nunca de decirte lo bien que lo hiciste y lo bien que estás, todo bien! Uno no vive por la gente, uno vive por uno mismo y si está feliz, que digan lo que digan!

8- Si sé puede. Yo al principio tenía una meta más conservadora, jamás me hubiera imaginado llegar en 6 meses a mi peso ideal y menos aún haber bajado más y mantenerlo 7 meses después, pero a medida que fue pasando tiempo me he dado cuenta que usando el amor propio y la mente como aliados si se puede. Todo está en la mente, hay que proponérselo y creérselo.

Hoy por hoy, esta es mi historia,  con momentos de mucho control mental y muchos comentarios unos graciosas y otros no tanto, 28 kilos menos y con mucha gente buscándo inspiración, ya sea personas que tenía años de no ver o que ni conozco que me han llamado y escrito para preguntarme qué hice y yo feliz de ayudar, decidí que este iba a ser el primer tema de mi blogg, contar qué pasó en los 6 meses que decidí transformarme de pancito de cena a cupcake!

Porqué un cupcake? Porque si bien es cierto ya no soy un pancito de cena, no soy perfecta ese no era el fin, pero me siento feliz y me veo feliz.
Ahora tengo mis “problemas de Barbie” como me dijo una muy buena amiga: que se me arrugó el cuello o tengo una arruga en la panza, o se me fué el trasero, pero puedo vivir con eso porque estoy feliz, saludable y me siento bien, ahora trabajo en mejorar esos detalles (tema para más adelante) y puedo inspirar a otros con mi historia.

En resúmen cuál fue mi receta “mágica”? Aceptarlo, decidirme a cambiar, aprender a conocerme y construir a largo plazo… más nada! Puro amor propio!
No tengo problema en contar más detalles sin ser una experta o de apoyarte si querés acercarte y contarme tu historia, pero super más enriqucedor que nos compartás tus tips y “secretos” para bajar de peso o mantener un peso ideal y así nos ayudamos todos! Te animás?


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Porque cada segundo cuenta…

Conectate  con tu escencia, con lo que hace vibrar tu corazón… Esa es tu pasión, tu misión, tu propósito. Cuántas veces nos limitamos por no creer en nuestro poder… por mantenernos en una zona de confort ilusoria… por el qué dirán… por conformarnos con lo que recibimos… por conformarnos con lo que tenemos… por miedo al futuro….

Construimos en cada segundo nuestro presente y futuro, con nuetras acciones y decisiones,  pero no es hasta que entendamos que en esta vida cada segundo cuenta que empezamos a vivir realmente, a hacer las cosas y estar con las personas que hacen vibrar nuestro corazón….

Vos hacés lo que te hace vibrar?

 

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