Mi misión es criar hijos felices, no perfectos.

Todas las mañanas desde su primer día de maternal, les hacemos la misma pregunta a Ale y a Luke antes de bajarse del carro: “Cuál es la misión del día?” Y su respuesta siempre es la misma “Ser feliz y cuidar a mi hermanito”.

A eso se resume lo que yo busco lograr en ellos todos los días: su felicidad.

No me enfoco en su rendimiento escolar, su protagonismo en los deportes, las cosas materiales que puedan tener, que sean populares o los más crack.

Me importa que sean felices.

Que tengan bien claro que su felicidad es lo más importante en sus vidas y que siempre, siempre deben de tratar de cumplir los anhelos de su corazón.

Que sepan que su parte “soft” es la que va a definir el éxito que tengan en la vida: valores como la empatía, la humildad, la honestidad, la bondad son los que al fin y al cabo van a mantenerles el alma pura, no importa que tanta maldad tengan alrededor.

Gracias a Dios hoy tengo dos chiquitos desprendidos de las cosas materiales, preocupados por el dolor ajeno, con una nobleza de corazón que los define como seres humanos completos, una resilencia impresionante que sí, son niños y como tales a veces no entienden como lidiar con las dificultades, pero salen adelante con Fé y sobretodo niños felices que no se sienten más ni menos que nadie a su alrededor.

Mis hijos son la prioridad en mi vida, eso lo tengo claro y por eso el día de la madre, los celebro yo a ellos, que me dieron el privilegio de escogerme como su mamá.

Su felicidad es mi felicidad y por eso soy incansable en luchar todos los días para que no les falte un beso, un abrazo, una muestra de mi amor inagotable porque sí, mi misión en esta vida es darles toda la felicidad posible, porque yo estoy para criarlos como niños felices y no perfectos.

Gracias Alessandro y Luciano, ustedes dos me dieron la máxima felicidad de mi vida y por eso mi compromiso es poder devolverles esa felicidad. Que en sus corazones sepan que aparte del amor a Dios, hay un campito que es mío, un campito incondicional que va a estar con ustedes para toda la vida, un campito chiquitico pero gigante en amor que se llama mamá.